jueves, 1 de marzo de 2012

Historia del Arce Monspessulanum (2)

Del productor de “Iniciación al bonsái” y  tras el estreno de “Historia del Arce Monspessulanum (1)”, llega de nuevo a sus pantallas “Historia del Arce monspessulanum (2)”

La disparatada historia de un árbol arrancado de cuajo por una retroexcavadora y rescatado de entre los escombros de una obra de carretera, que tras sufrir hambre, sed, fracturas, amputaciones, torpezas y otro tipo de deterioros sobrevive cual héroe de cómic con un futuro aún incierto…


¿Qué digo próximamente? ¡Os lo cuento ahora mismo!

Era una mañana de primeros de septiembre de 2009. Viaja con mi hermano en coche cuando al otro lado de la autopista se distinguían tramos de terreno levantados, como si estuvieran haciendo una nueva trazada de autovía.

– ¿Eso no son obras?- le comento a mi hermano.

–Pues claro-me responde- ¿De qué te sorprendes? Las llevamos viendo todo el camino… No estarás pensando… ¡Oh, no!…. ¡No!...

-¡Oh, sí!...¡Sí!- le contesto mientras doy la intermitencia para salirme de la autopista dirección obras.

Aparco el coche al lado de una gran escombrera y me dedico a buscar entre piedras y restos de vegetación.

- ¿Sabes exactamente lo que buscamos?- le pregunto a mi hermano-

Como respuesta solo oigo un leve chunda-chunda. Vaya, no buscamos, busco. Yo solo. Él se ha quedado en el coche escuchando música.

Después de un rato rebuscando entre piedras y fango algo me llama la atención -¿Qué ven mis ojos? Ese color marrón parduzco, con tonalidades grises, esos arañazos de sufrimiento en la superficie, esos agujeros como si el paso del tiempo lo hubiera carcomido por zonas… ¡No hay duda! ¡He destrozado mis zapatillas! En fin, como no hay solución sigo buscando a ver que encuentro…Uy, eso... eso parece... ¿Un arce montpellier?  Siiii… lo es, lo es… pero… ¡no puede ser! ¡Está pillado entre los escombros! ¿Cómo saco yo eso de ahí?

Abro el maletero del coche y hago un inventario de lo que tengo.  A ver, a ver… un garrote para hacer palanca, formón y martillo para picar las piedras, objetos punzantes, sierras... efectivamente, no tengo nada de eso, bueno, ni de eso ni de nada. Solo llevo los triángulos.

Pues nada, si el hombre, es un animal... ¡Que haga animaladas! Hago palanca con el pie y parto el tronco por donde cuadre, y ya puestos ídem de ídem con las gordas raíces. ¿Humedezco las raíces? Ejem ¿Cuáles? ¡Si tiene 4 pelos mal contados! Tampoco tengo un plástico para envolverlo, vamos, que no ha sido muy productiva que digamos la recuperación. En cualquier caso, lo meto en el maletero y ahí se tira el día entero hasta la noche que regresamos a casa, momento en que lo introduzco en un balde con agua para que se hidrate un poco hasta la mañana siguiente.

Y así es el palitroque en cuestión.





Me planteo si ponerlo en maceta o no ¿Merece la pena? Apenas tiene raíz, y lo poco que hay tiene aspecto de seco, además no es un mes propicio. Pero perdido el tiempo, destrozadas las zapatillas y habiéndolo llevado a casa… ¿Qué menos que intentarlo?

Lo planté en un contenedor de plástico bastante bajo, pero como podéis ver, cubría todo el cepellón, bueno, el lugar donde debería de ir el cepellón.




Sin embargo, la zona donde comienza a ensanchar el tronco para la formación del nebari queda al descubierto, cosa que no me interesa. No tardé en ponerle una malla alrededor para rellenar con más sustrato.

A los pocos días de plantarlo, es cuando el arbol se resiente de todo lo sucedido hasta al momento y empieza a llorar. No, no es metafóricamente hablando. Del centro de lo que sería el tachiagari había, o se ha generado, un corte del que llora savia a borbotones… Apaga y vámonos. De esta no sale. Lo trasladamos a la UVI. No sabía si sentarme a consolarle para que dejara de echar “lagrimas” o cerrarle el pico para que se resigne de gimotear. Opté por lo segundo. Le puse pasta cicatrizante para tapar la raja en cuestión y a ver que pasa.




 El equipo de sanitarios ha hecho buen trabajo. Paró la hemorragia. Pero el aspecto general del árbol sigue siendo bastante lamentable.

Ocho meses se tiró el árbol en cuestión en una esquina del patio totalmente pelado.




Era abril de 2010 y sus colegas enmacetados ya habían brotado y este pobre... este pobre... ey, ey, acércate un poco…




Un poco más, hombre…




¡¡¡Pero enfoca al árbol!!!!




Oh my god!! Que diría con voz grave el típico personaje “cachas” de serie americana tras encontrar una pequeña raya en su apreciado deportivo. ¡¡¡Tiene puntos verdes!!! (el árbol, no el deportivo). Y a partir de ahí, fue un brotar y no parar.

Se puso pletórico y aparentemente brotaba con fuerza. ¿Como es posible? Misterios de la naturaleza, la fuerza por la supervivencia tal vez, ¿Qué se yo? Lo único que me queda claro es que me gustan sus ganas de vivir.



En este momento, me entra una curiosa duda, y es que en el lugar donde lo encontré, a pesar de tener hojas secas, se intuían de arce monspessulanum, sin embargo, ahora parecen de arce campestre.



En algún sitio leí alguna vez que un montpellier que sale de un estado traumático brota hojas de este tipo. En cualquier caso, sea el arce que sea, se le ve sano... bueno, bastante sano... Hasta que llegó verano. Pero vamos a ver.. ¿Que le pasa a las hojas?



Como veis empezaron a coger tonos dorados… ¿Se estará encharcando por plantarlo muy profundo en una maceta baja?  Pues no me la juego. Lo cambio a una maceta mas grande sin desmoronar el cepellón. Y ahí quedó.

Buen trabajo que dirá alguno. ¡Pues para nada! El cepellón se desmoronó, entre otras cosas porque carecía de cepellón, Eso sí, alguna raíz triste sí que asomaba. Buena señal.

El  árbol pareció no haber resentido el cambio, sin embargo, después de indagar un poco sobre los síntomas que presentaba, lo más probable es que lo que tuviera es alguna plaga de bichos chupadores, tal vez trips. Dichosas prisas…En fin, un matabichos potente y arreando que es del verbo arrear… digo… que es gerundio.

El árbol aguantó hasta otoño, que cogió un tono amarillo vistoso, a pesar de que en esta magnifica foto, en la línea a las que os tengo acostumbrados, no se aprecie.




Y entró en invierno pelado del todo. Mes en el que me limité a acortar un poco las ramas con el único objetivo de que no se desmadren. Y a descansar, que bastante trauma ha tenido este año.




Llega la primavera de 2011 y ¡el árbol brota! Ya no hay duda, es un montpellier en toda regla.





Está en la fase de agarre, así que poco toquetear y mucho abono y enraizante. El árbol goza de buena salud durante toda la temporada. Creo poder asegurar que la recuperación ha sido un éxito.




Esta vez el otoñado es bastante irregular. El otoño de 2011 ha sido un tanto especial, y ha cambiado de color por fases, sin embargo, las hojas ya alcanzan el color anaranjado característico de los  montpellier.




Y nuevamente llegamos al invierno.

Febrero de 2012. Han pasado 2 años desde su recuperación. Al árbol se le nota más feliz que nunca, no en vano no ha vuelto a llorar.Le acorto las ramas nuevamente para que no se desmadre y por si acaso llevo los pañuelos de papel en el bolsillo, no vaya a coger otro berrinche.

¿Pensamos un poco en su futuro?

¿Qué tal en su formación?

No, para eso es pronto aún. No sabemos como han crecido las raíces, y por tanto tampoco sabemos a que altura habrá que dejar lo que será la futura estructura del bonsái.

¿Y arreglar ese desgarro del corte de arriba?

Eso si es buena idea. Recordemos que partí el tronco en el lugar de las obras y me limité, a duras penas, a taparlo sin hacer ningún tipo de arreglo, no deposité demasiadas esperanzas en su supervivencia. Así que, serruchazo al canto. Éste es el momento en el que el árbol toma represalias contra mí persona por todo lo que le he hecho sufrir, y me clava una astilla. ¿Cómo le explico yo que si no lo hubiera sacado de aquella escombrera hubiera sido pasto del fuego cual leña de fogonero? En fin, yo por si acaso no se lo cuento, no vaya a ser que me conteste, y como vea un árbol hablando salgo corriendo a tal velocidad que no me alcanzan ni los neutrinos, que dicen que van más rapidos que la luz.

Este es el aspecto del trozo cortado. La madera se había descompuesto.



Y este es el aspecto de la zona que ha quedado.



Problemas.

No me he llevado con el corte toda la zona podrida ¿Y ahora que? Pues habrá que comer la madera hasta limpiar toda esa zona.

Más problemas.

Tuve, en su día, una enganchada con la amoladora, salto el botón de bloqueo y ahora no puedo fijar fresas en ella. ¿Que hago?

Pues bien, amigos, no probéis esto en casa porque es una burrada monumental.

Lo que hice fue acoplar una fresa de 3 cortes de 15mm. a un taladro. ¿Pegas? Un montón. La más impotante: la seguridad (no tiene protección, la sujeción se hace con garras....) además, a eso hay que sumarle que la velocidad de corte es muy inferior a la aconsejada y más que comer lo que se consigue es golpear la madera.

Quedando claro que es una solución que desaconsejo tajantemente, y esto lo digo totalmente en serio, vuelvo al tema.

Encontré una forma un tanto rudimentaria para comer madera, además de ayudarme con un formón, limas y un cúter para limpiar finalmente la zona de corte.

Pero, claro, algo basto va a salir de aquí ¿O no? ¿Lo hago? ¿No lo hago? ¿Los caballos tienen sobacos? Bueno, esta última pregunta no sé si tiene contestación. Respecto al resto, al final me lio la manta a la cabeza y me pongo a ello a pesar del escaso instrumental. Pocos minutos después me percato de que es más cómodo trabajar  sin esa manta enredada en la cabeza, que además de dar calor no me deja ver, así que me la quito y continúo con el proceso, documentado en el siguiente video.


video



Hay quien dice que con esa música cualquier situación resulta divertida. Así que si te han despedido del trabajo y se lo tienes que contar a tu parienta o pariento, no dudes en poner un cassette con el tema  de Yakety Sax mientras se lo explicas… está bien, en lugar de utilizar una cinta utiliza tu móvil de ultimísima generación como ultimo uso antes de venderlo para salir del bache economico ocasionado por el despido.

El árbol nos queda tal que así:




Ya casi hemos terminado el trabajo.

¿Que mas nos queda?

Ah claro, el trasplante. Habrá que ver que raíces ha echado en todo este tiempo ¿Qué os parece?.




Bueno, no esta mal ¿Recordáis como se plantó hace dos años? ¿No? Pero hombre ¡Que son dos años para mi, para vosotros solo han pasado unos minutillos desde que habéis visto la foto de arriba! ains... La cosa es que han salido, pero están muy mal situadas.

Como dice la expresión: a grandes males grandes remedios. ¿Solución? Me inclino por acodar donde comienza el abultamiento.


Lo suyo, sería replantar el arbol, esperar a que agarre y después proceder a realizar el acodo. Pero lo cierto es que queda un tanto incomodo hacer el anillado tan bajo una vez plantado en el contenedor. Confío en que agarre sin problemas. No he recortado nada de raiz.

El sustrato elegido para su nueva maceta es una mezcla de arena de sílice, perlita y akadama a partes iguales, en el lugar del corte pongo fibra de coco por aquello de mantenerla humedad



Terminamos de tapar todo y el arce en cuestión se presenta de la siguiente manera.



Alguno pensará ¿No queda muy bajo el acodo para lo larga que es la estructura del árbol?

Pues bien, la estructura del árbol irá en consonancia a la respuesta tanto del nebari como del ápice del árbol. Hay tres posibilidades:

Primera: que el árbol brote bien del ápice y sin secar ramas, comenzando a cerrar el corte, y por otro lado que el acodo falle. En este caso quizá intente un nuevo acodo algo más alto y sin el previo trasplante. Probablemente a la altura que se muestra en la foto de abajo, pero con algo de inclinación.





Segunda: Que se seque parte de la rama del ápice o el ápice entero y el acodo responda bien. En ese caso cortaré por la zona abajo indicada para comenzar la ramificación estructural.





Tercer caso: Que tanto el ápice, como la herida y el acodo, funcionen. En este caso, puedo tomar cualquiera de las dos medidas anteriores, así como intentar aprovechar el árbol entero. Habría que ver que aspecto que va tomando.

La opción de que falle todo no la contemplo. Si brotara fallando tanto ápice como acodo, habría que replantearse absolutamente todo su futuro.

Por ahora  me mantengo a la espera de que la primavera haga acto de presencia y el árbol de señales dé vida. Me voy a asomar a verlo, no vaya ser que este llorando otra vez... ains… arbolico…

Y con esta entrada de hoy me doy por más que satisfecho, porque muchos habéis aprendido una cosa nueva. Si amigo lector, exactamente lo que estás pensando. Que es posible que Einstein pudiera estar equivocado en la Teoría de la Relatividad Especial si al final los científicos terminan por demostrar lo que os he comentado en una de las frases del artículo: que los neutrinos pueden superar la velocidad de la luz, tal y como viene anunciando un equipo internacional de investigadores. Exactamente 60 nanosegundos en una distancia de 730 km. No, no os asustéis, que hace cosa de una semana han salido afirmando que puede deberse a un error de cálculo. Algún problema de sincronización o conexión del cable de fibra óptica con el GPS receptor, o vaya usted a saber. Es todo tan relativo...

Sed relativamente buenos.



ITXE

4 comentarios:

  1. Acabo de llegar de viaje y antes de deshacer la maleta me he puesto a leer, es una terapia estupenda contra el cansacio, todo un estimulante.

    Saludos, Loli

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  2. Jeje, se agradece, Loli, pero descansa un poquito que no paras!!!!

    Un saludo

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  3. un buen trabajo,
    gracias por compartir

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